[Entrevista con Richard Norambuena] Como surgir siendo artista emergente en Santiago de Chile. 15 marzo, 2016 – Posted in: Artistas, Ilustración, Interview – Tags: , ,

Richard Norambuena, joven Leo de 26 años, estudiante de artes plásticas de la Universidad de Chile. Cansado de tener jefe, decidió desarrollar su dones de ilustración a través de las texturas, detalles y sombras. Hoy vive de hacer lo que le gusta y busca la forma de impulsar el arte emergente en Santiago de Chile.

Richard realizó un par de ilustraciones para nuestra próxima colección de poleras, por lo que, aprovechando la cercanía, decidimos hacerle un par de preguntas sobre su trabajo y el arte emergente. Enjoy!

– ¿Qué es lo que te inspira?

Principalmente tres elementos: primero las formas orgánicas, los animales y la figura humana. Después me voy fijando en las formas y como se van integrando o pensar como integrarlas. Pero eso es lo que me llama la atención.

– ¿Cuál es tu ritual de trabajo?

Yo trabajo de noche, de madrugada; de día pocas veces. Creo que la cabeza me funciona de noche. Para partir tengo que tener la pieza ordenada, sino no funciono. Después tener música, buscar un compilado y trabajar mediante la imágenes. Primero hago una plantilla, paso el contorno del dibujo con grafito como un tatuador y luego voy armando el dibujo general.

Comienzo dibujando, en el caso de los rostros, primero los ojos, después nariz, boca y voy expandiendo hacia fuera, porque si me empiezo a equivocar, lo puedo arreglar. Si parto de afuera y cometo un error, perdería el trabajo completo.

Perritos

– ¿Cuál es el trabajo más largo que haz realizado?

Un retrato que tuve que rehacer porque vendí el original, una persona quería comprármelo y lo tuve que hacer otra vez. Consistía en dos imágenes sobrepuestas, una textura y un rostro a partir de una fotografía, por lo tanto era súper complejo, ya que tenía que respetar la textura y las sombras del mismo rostro.

Fue un dolor de cabeza que no haría por tercera vez. En general tardo tres días como máximo en las ilustraciones grandes. Me pasa que si me dejo estar ya no es lo mismo y retomar el trabajo después de unos días es muy difícil, se me van las ganas. Hay que hacerlo seguidito, de una.

5.

– ¿Cuál es tu película favorita de estudio ghibli?

La verdad que voy rayando por etapas, pero la primera que me gustó fue el Castillo Ambulante. Lo que más me llamó la atención fueron los detalles. La fantasía, la magia y la estructura del castillo que tenía un montón de detalles.

Me llama mucho la atención los detalles con que hacen esas películas y el tiempo que le dedican para realizarla; se nota de verdad que la hicieron con ganas. Creo que todas tienen un tema súper específico, yo siempre voy cambiando y me quedo con cosas de cada una de ellas. Hay que ir actualizándose de a poquito. Y ahí algún tema te va a llegar más cercano dependiendo del momento que estés tú.

6.

– ¿Cómo es vender tu arte en la calle?

Bueno con todo el tema de los pacos, yo trataba de no arrancar al tiro, eso de salir corriendo y pescar las cosas como ladrones no me gusta. Yo esperaba que llegaran a ver que me decían. Ahí lo primero que te preguntan es si que tienes permiso, tú respondes que no, te echan y yo pescaba mis cosas tranquilo y me iba. Después fui cachando los tiempos que pasaban, y que funciona por turnos, ahí veía a que hora me convenía vender. Por eso yo vendía tarde, como para la gente que salía de la pega, tipo 7 en adelante, cuando ya no queda nadie vendiendo. Y a esa hora ya no pasan los pacos.

Pero era súper fome porque tenía tantos dibujos, que era una lata tener que limpiarlos, guardarlos, volver a sacarlos y a guardarlos. Habían unos pacos súper pesados y otros buena onda pero había que aprender a diferenciarlos. Algunos yo cachaba que le decían al cabro de al lado y pasaban al frente mío y no me decían nada porque yo andaba piolita. Trataba de no tomar chela y no fumar nada porque eso se cacha. Entonces como me veía piolita, todo bien. Pero una vez, en Lastarria, me llevaron en reten, tuve que dejar mis dibujos en la comisaría y si no pagas la multa, no te los devuelven. Esa fue la última vez que vendí en la calle, es una lata el tema que te lleven como delincuente al furgón, todos te quedan mirando, llegas allá y es peor porque están todos los verdaderos delincuentes moviendo la reja, gritándole chuchadas a los pacos y tú ahí sentado. Es una sensación súper incomoda porque finalmente no mereces estar ahí. Y sólo por estar exponiendo mi arte.

Fue tan incómodo que dejé de vender en la calle. Además está tan brígido el tema de vender en la calle porque hicieron un plan de pacos y andan recorriendo todo el rato.

El tema del permiso es imposible, tu lo pides, te tramitan un año y tienes que pagar, y para mi es una lata porque si el permiso se pudiese pagar mensual lo haría pero no existe esa posibilidad, hay mucha gente pidiendo el permiso y no te dan información porque dicen que están colapsados.

Creo que en Santiago falta un lugar para los artistas emergentes. Debería abrirse un barrio para que los artistas postulen, roten y expongan en la calle. En Plaza de Armas, quienes exponen son personas viejas que llevan años ahí, no queda espacio para el artista emergente y por otro lado las galerías no te dejan entrar porque buscan gente con mucho currículum. El único espacio donde los nuevos artistas santiaguinos pueden estar son las ferias, pero de verdad no puedes vender tu obra a un precio razonable.

No hay espacio para el artista emergente en Santiago. Y las pocas partes que hay, es puro pituto.

Por esto tuve que partir por las redes sociales, cuando vendía en la calle entregué muchas tarjetas, ahí las personas me contactaron y hoy en día funciono por Instagram y Facebook, es más ordenado y tiro promociones de vez en cuando, entonces así no estoy sacando copias mil veces.

7.

– ¿Cuando vendías en la calle, cuál fue tu comprador más excéntrico ?

Una vez, cuando vendía afuera del drugstore, llegó un director de cine Canadiense que andaba con una persona que le traducía. De todas las ilustraciones que tenía, él se quedó pegado con una, la apuntaba todo el rato y me contaron que él tenía una granja de bisontes.

Ese día, vendía varias ilustraciones y entre esas había una grande con un bisonte. Él se volvió loco pero no se lo podía llevar. Asique yo le envié el archivo digital, la recibió y me mandó fotos de su granja con los bisontes, nunca había visto una granja así. Fue bacán ese momento.

– ¿Cómo te proyectas a futuro?

Me encantaría hacer murales, he hecho súper pocos y me gustaría tener la oportunidad de hacer más. Como tatuador pronto voy empezar a tatuar mis dibujos y practicar con mi piel; ya tengo la iniciativa pero es complicado, ahí veré como me va. Esas son dos cosas que me gustaría hacer. Por otro lado pronto van a salir unas poleras en Up de City con estampados míos. En el pasado ya había colaborado con un diseñador, Matias Hernan, lo ayude con unos estampados para toda la colección primavera/verano que salió en el Fashion Week Santiago 2015. Me gustaría hacer estampados para camisas también.

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9.
oso

– ¿En qué animal te gustaría hacer metamorfosis?

Tendría que ser un pájaro por la libertad que tiene para moverse por todos lados y la vista que tienen, una perspectiva panorámica y desde arriba. ¿A quién no le gustaría volar o tener esa maravillosa vista?

12.

– ¿Qué le recomendarías a los artistas emergentes del futuro?

Hay que tener ganas, si tienes ganas no tiene porqué no resultar. Aparte que ahora está full el tema de la ilustración y el dibujo.

Primero que busquen su identidad, no copiar y ponerle corazón, porque la gente le gusta ver algo que no está acostumbrada a ver. El segundo es ponerle ganas. Con esas dos cosas están al otro lado. De a poco van a ir viendo como hacerlo; un día estaba en el trabajo y me aburrió el tema de tener jefe. Estaba estudiando arte y necesitaba las lucas y me puse las pilas. Me puse a dibujar como loco, vine a Lastarria y vendí los más pequeños porque eran los más baratos hasta que una persona me dijo ¿Porqué no vendes las reproducciones en vez de los originales? Y ahí empecé a imprimir, a hacer las copias, me fue bien y ahí no paré hasta hoy. No trabajé nunca más de otra cosa y hoy vivo de ser un ilustrador. Llevo 5 años haciendo lo que me gusta.

El último consejo es que hagan el trabajo de una vez, dejarlo a medias y retomarlo es muy difícil. Dibujar es como andar en skate, después de un tiempo sin andar, los trucos no te salen, y eso es lo más importante, lo que destaca.

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